Esta es otra de las casas (¿cuántas van ya?) a las que me mudaría sin pensármelo dos veces. Un loft con aire neoyorquino situado en Bruselas, del que nos gusta todo, desde el suelo rehabilitado, con ese aspecto tan industrial, hasta cada pieza de mobiliario, con cierto aire retro, pasando por todos los detalles que la hacen tan improvisada y vivida, como la pizarra con pintadas de los niños, la cama en el suelo o las toneladas de libros esparcidos por todas partes. via