Esta bien podría ser la reinterpretación de la casa del árbol, que el estudio de Stephen Collins hace del clásico juego de muchos niños. Si la vivienda es preciosa, con un acertadísimo mix de forma y materiales, es el árbol central quien resulta el verdadero protagonista y un elemento perfecto que hace del edificio un lugar cambiante y único, cuyos colores e imagen van modificándose en las diferentes épocas del año, demostrando que los elementos naturales, pueden ser también arquitectura.