Dicen que hay dos tipos de compradores; los buscan un sofá cómodo, y los que buscan un sofá estético. Aunque no son características reñidas, no es tan habitual encontrar piezas en las que puedas estar tirado horas, y que a la vez, tengan todo el peso decorativo de un salón. Y aunque se pueden tener las ideas muy claras y buscar opciones muy definidas, hay una serie de premisas que podemos tener en cuenta para acertar en la compra de un sofá que dure muchos, muchos años. vía

Huye de lo moderno

Aunque es un término (demasiado) amplio como para generalizar, moderno suele estar relacionado con esa imagen de sofá enorme, de líneas rectas y con riñonera. Es mejor optar por una línea sencilla, con un toque clásico o retro, y mucha más personalidad.

Apuesta por los neutros

 Aunque soy una enamorada de los sofás con color, si tenemos que elegir uno sólo con el que acertar, nada mejor que optar por un tono neutro, claro, y en una tela sencilla, tipo lino. Los cojines son una opción barata y sencilla para darle un aire diferente cuando nos apetezca.

Busca calidad

 Como concepto, un sofá no es algo barato, ya que, incluso los más asequibles, a menudo rondan las cuatro cifras. Quizá merezca la pena invertir un poco más, ya que es la pieza que (casi) va a determinar el resto del salón. Si no es posible, fíjate muy bien en la tela y en sus remates, y si es muy básico, completa el respaldo con cojines.

Cuidado con el tamaño

 Aunque no podemos meter un sofá enorme en un espacio mini, soy partidaria de optar por el tamaño máximo que el espacio permita, y reducir al mínimo el resto del mobiliario del salón. Además de ser mucho más cómodo, resulta infinitamente más lucido cuando es grande.