Acabamos de descubrir Father Rabbit, una marca que surge en torno al culto a las cosas sencillas y bonitas. De ellos nos gusta todo, desde la cerámica blanca hasta los complementos de cocina en madera, siempre con la falta de ornamento por bandera, que queda patente en las imágenes de su tienda en Auckland. Nos imaginamos cada pieza en una mesa improvisada llena de vajilla mezclada.