Dice mi madre que la comida sabe peor si la sirves en una vajilla fea, así que con semejante afirmación circulando por mis genes, no podía pasar por alto la delicadeza de las piezas de Father Rabbit. De ellos me gusta todo, desde la cerámica blanca, hasta los complementos de cocina en madera, que tienen en común la sencillez que la marca tiene por bandera, y que queda patente en las imágenes de su tienda en Auckland. Me imagino cada pieza en una mesa improvisada llena de vajilla mezclada.