Aunque en el estudio nos gusta pisar sobre seguro y que tonos neutros nos parecen siempre la mejor apuesta, esta casa demuestra que hay vida más allá del blanco. Con un millón (o no tantos) tonos de azul distintos, han conseguido un efecto muy personal tanto en paredes como en parte del mobiliario, y fundamentalmente, en los textiles. Nos gustan mucho, además, los detalles aquí y allá, como los taburetes dorados y la radicalidad del negro, que quita ñoñería al conjunto. via