Aunque la casa entera respira ese algo sencillo propio de las viviendas del centro y norte de Europa, es la habitación de la última foto la que nos ha llamado más la atención; ropa de cama, blanca impoluta, arrastrando por el suelo, el toque del árbol en un interior, la (preciosísima) ventana, y la idea del suelo pintado en blanco, como el de esta casa. via