Cada vez estamos más habituados a ver suelos con aspecto industrial, a los que nos referimos de diferentes formas; cemento pulido, hormigón impreso, hormigón pulido…, aunque el que se usa normalmente en decoración, suele ser microcemento, por sus ventajas técnicas (menor espesor, no necesita juntas, etc.) y porque su uso no se reduce a pavimentos; podemos utilizarlo en paredes, como acabado de muebles de obra, o definiendo el mobiliario en baños, entre otros.

Lejos de reducirse a un aspecto frío y gris, podemos encontrarlo con mil acabados diferentes; mate, pulido, con texturas, o en cualquier color, y aprovecharlo así para conseguir diferentes efectos, desde potenciar la luz, como hicieron en esta vivienda, a usar la idea de un pavimento continuo, para ampliar el espacio visualmente.

Aquí teneis unas cuantas imágenes al azar, con el material como denominador común.