Cuando se mezcla (mucho) blanco, con toques de negro y madera, el resultado suele ser digno de observar. Si además se hace con tan buen gusto como en esta vivienda, llena de detalles que mantienen la sencillez pero que dan un toque muy acogedor, no se puede pedir más. Me gusta especialmente la idea del sofá lleno de cojines estampados en los mismos tonos, la mezcla de diferentes mesas frente al sofá y el cúmulo de cosas (libros, revistas, plantas…), que se pueden ver aquí y allá. via