Cuando se juntan un piso antiguo, pero lleno de potencial, y un grupo de arquitectos jóvenes con muchas ganas, el resultado suele ser espectacular. Egue y Seta es el estudio que firma la reforma de esta vivienda catalana, que conserva toda la personalidad de las casas del centro, pero con un aire totalmente renovado.
 
No os perdáis la cantidad de elementos que se mezclan (pavimento de madera, suelo hidráulico, alicatados biselados en negro, una pared de ladrillo, otra con pintura en pizarra…), y cómo el resultado final, pese a la variedad de materiales, es totalmente armonioso. Algo nada fácil de conseguir, pero que crea una base suficientemente potente, como para que con un mobiliario sencillísimo, tengamos una vivienda de revista. vía